La preparación de caballos y jinetes empezó varios meses antes, realizando marchas prolongadas con todo el equipo encima y varias pernoctadas en el campo, desarrollando la musculación de los caballos y reforzando la confianza en el jinete, a la vez que detectábamos la inutilidad de ciertos objetos de viaje.

Como las posibilidades de encontrar en el camino el pienso con la misma composición, que hasta entonces estaban comiendo los caballos eran bastante escasas, cambiamos de alimentación en función de las posibilidades de aprovisionamiento. Durante los meses anteriores se alimentaron de cebada y avena, productos, estos que podríamos adquirir en el trayecto con más facilidad.

Escribe un comentario